24 de julio, 2024
CONSUMO
Un Incremento Inminente

El litro de nafta en los surtidores se incrementaría hasta un 7 por ciento

El precio de las naftas y el gasoil se incrementará hasta un 7% desde el próximo lunes. A pesar de la decisión del Gobierno de postergar nuevamente el aumento del impuesto a los combustibles, el alza es inevitable debido a varios factores.

El Gobierno ha optado por demorar la entrada en vigencia del aumento del impuesto a los combustibles, en un intento por contener la inflación, que sigue siendo impulsada por el aumento de las tarifas. Sin embargo, esta medida no ha sido suficiente para evitar que los precios de las naftas y el gasoil suban en los surtidores.

La suba se debe a una combinación de factores. En primer lugar, el Ejecutivo autorizó una mínima suba impositiva que impacta en un 1% en los surtidores. A esto se suma el impacto del corrimiento cambiario del dólar oficial, que representa un 2%, y el aumento en los precios de los biocombustibles que se mezclan con los combustibles tradicionales. En total, se espera que la suba máxima acordada en el sector sea del 7%.

El Gobierno postergará la aplicación total del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono, una decisión que se oficializará próximamente, siguiendo la línea del Decreto 466/2024 emitido en junio. En días recientes, se han observado largas filas en las estaciones de servicio, con conductores tratando de cargar el tanque antes de la próxima suba.

Actualmente, en la ciudad de Buenos Aires, la nafta súper de YPF tiene un precio de 905 pesos por litro, mientras que el gasoil grado 2 cuesta 941 pesos. Con el incremento promedio del 6%, estos precios podrían ascender a 960 pesos para la nafta súper y casi 1.000 pesos para el gasoil. La nafta Premium de YPF, que actualmente cuesta 1.117 pesos por litro, pasaría a valer unos 1.300 pesos, y el gasoil grado 3 subiría de 1.196 a 1.270 pesos aproximadamente.

El aumento de los combustibles no es un hecho aislado. Desde la liberalización de precios implementada por el gobierno de Javier Milei, los combustibles han experimentado un aumento significativo. Según datos del INDEC, entre diciembre y mayo, las naftas en la Región Metropolitana subieron casi un 100%, mientras que la inflación del período fue del 74,6%. En comparación interanual, los combustibles acumulan un alza del 360%, con una inflación general del 278%.

Este incremento en los combustibles tiene un efecto directo en el bolsillo de los consumidores y un impacto en la ecuación de costos de casi todos los bienes y servicios de la economía doméstica. Es un rubro muy sensible que refleja la compleja situación económica del país.

El Ministro de Economía, Nicolás Caputo, ha decidido posponer el aumento impositivo para intentar sostener la narrativa del gobierno sobre la desinflación. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), sin esta intervención, el Impuesto a los Combustibles Líquidos debería haber subido un 115% a partir del 1 de julio, lo que hubiera provocado un impacto del 18% en los surtidores de la Ciudad de Buenos Aires.

La postergación del aumento del ICL y al Dióxido de Carbono es una medida pragmática para mitigar el impacto inflacionario, pero no evita que otros factores sigan presionando al alza los precios de los combustibles.

El aumento de hasta un 7% en el precio de las naftas y el gasoil desde el próximo lunes es un reflejo de la complejidad económica actual. A pesar de los esfuerzos del Gobierno por contener la inflación mediante la postergación de aumentos impositivos, otros factores continúan empujando los precios al alza. Este incremento impacta no solo en el bolsillo de los consumidores sino también en la estructura de costos de la economía en general, evidenciando la delicada situación económica del país.