24 de julio, 2024
ECONOMÍA
La Recuperación Industrial

Una espera incierta con una contracción interanual del 16,6%

A pocos días de iniciar el segundo semestre del año, la industria argentina enfrenta desafíos para alcanzar la recuperación económica. Los empresarios, con expectativas moderadas, temen un estancamiento prolongado.

A medida que junio llega a su fin y el segundo semestre se asoma, la pregunta que ronda en la industria es: ¿cuándo llegará la tan esperada recuperación? Por el momento, la respuesta no es alentadora. La actividad económica muestra señales tímidas de mejoría, y los empresarios están conscientes de que el rebote no será en V. La preocupación principal es evitar una recuperación en forma de L, lo que implicaría un estancamiento productivo hasta fin de año.

El último Índice de Producción Industrial (IPI) del INDEC, correspondiente a abril, mostró una contracción interanual del 16,6%. Sin embargo, en términos desestacionalizados, se registró un crecimiento del 1,8% respecto de marzo. La consultora Orlando Ferreres & Asociados reportó una caída interanual de la industria del 9,8% en mayo y una disminución del 1% en comparación con abril.

Las empresas consultadas presentan una situación dispar. Algunas reportan un leve repunte en mayo, pero insuficiente para establecer una tendencia clara. Las expectativas hacia adelante son moderadamente positivas, con la esperanza de que junio marque un piso productivo y que a partir de julio se inicie una recuperación.

El hot sale del mes pasado impulsó a sectores como la línea blanca y la electrónica, aunque los resultados no fueron significativos. Alejandro Iglesias, presidente de la Cámara de Fabricantes de Electrodomésticos (Cafed), señaló que hubo un repunte en mayo, pero insuficiente para compensar las caídas del primer trimestre. La producción promedio disminuyó del 45% al 40%, y en algunos productos al 35%.

Para el segundo semestre, Iglesias mencionó que las empresas mantienen una alta preocupación y están expectantes respecto a la Ley de Bases. La demanda futura y las importaciones son factores clave para determinar el crecimiento del mercado.

Desde la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (Afarte), informaron que mayo fue mejor que el primer trimestre, que había registrado caídas de producción entre el 45% y el 70%. La producción de celulares, sin embargo, se contrajo un 16% en mayo en comparación con abril. La expectativa es mantenerse a flote, sin señales claras de recuperación en el corto plazo.

Martín Cabrales, del sector cafetalero, indicó que en algunos nichos se percibe una caída, mientras que en otros hay una recuperación. “Espero una reactivación, no en V, pero que la actividad no siga cayendo”, afirmó.

Gustavo Lazzari, del sector porcino y embutidos, reportó una actividad de junio similar a mayo, con una disminución interanual del 10%. La producción automotriz, en contraste, cayó casi un 28% en mayo respecto al mismo mes del año pasado y un 10,6% en relación con abril.

El sector automotriz fabricó 38,440 unidades en mayo, de las cuales 27,851 se comercializaron. La caída en la producción también afectó a los autopartistas, que vieron una disminución en las ventas del 25%. Las empresas de este sector dependen de la reactivación tanto del mercado de concesionarios como del de reposición de piezas.

Una fuente de la Asociación de Fábricas de Autocomponentes (Afac) señaló que la actividad dejó de caer, pero se mantiene en niveles muy bajos. Los empresarios esperan un reacomodamiento macroeconómico y medidas para el sector productivo.

Mariano Ferrazini, del sector de pinturas y tesorero de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), expresó un pesimismo similar respecto a los niveles de actividad. Algunos rubros han detenido su caída o desacelerado, pero el nivel de actividad sigue siendo bajo. Los sectores más afectados son los relacionados con la construcción y la línea blanca, mientras que los más dinámicos son los vinculados con el petróleo, gas y agro.

La industria argentina enfrenta un camino incierto hacia la recuperación. Aunque hay señales leves de mejora, la mayoría de los empresarios son cautelosos. La expectativa general es que la actividad productiva no siga cayendo y que el segundo semestre traiga consigo un repunte, aunque modesto. La clave estará en la demanda futura y las políticas económicas que puedan impulsar el sector productivo.