En una entrevista diferente, más cercana y distendida, el secretario de Economía de Río Cuarto, Pablo Antonetti, habló de su vida fuera del municipio y reveló cuáles son sus “cables a tierra”. Entre la exigencia de la gestión pública, la exposición mediática y las decisiones diarias que requieren precisión, Antonetti encuentra equilibrio en la bicicleta, la fotografía y el deporte, tres espacios que lo ayudan a desconectarse y sostener la rutina.
“Cada uno es como es; yo necesito espacios de silencio y momentos a solas para recargar”, comentó mientras relataba cómo vive el final de cada jornada. Dijo que, muchas veces, después de las largas horas de trabajo y la vorágine informativa, necesita bajar revoluciones escuchando música, mirando una película o simplemente desacelerando la mente.
Uno de sus grandes refugios es la bicicleta, donde combina actividad física, aire libre y un tiempo propio que valora especialmente. Contó que siempre hizo deporte y que la bici ocupa un lugar central desde hace años. “La bici requiere más preparación, más tiempo… pero mientras el cuerpo y la mente me dejen, lo voy a seguir haciendo”, expresó. Incluso bromeó con que, si tuviera que elegir entre la economía y la bicicleta, se quedaría con la bici.
La fotografía es otro de sus espacios personales. Disfruta de registrar paisajes, escenas cotidianas y momentos que lo inspiran. No lo vive como una competencia técnica, sino como un modo de observar distinto. “Son cables a tierra, dijo, al reconocer que el arte y la mirada fotográfica le permiten una pausa mental en días cargados.
El funcionario recordó también su pasado en el fútbol, un deporte que marcó buena parte de su vida. Con humor, contó que se desempeñaba como volante por derecha, aunque algunos técnicos lo ubicaban más atrás en la cancha. “A mí me gustaba jugar de 8, pero mis técnicos me hacían jugar de 4”, recordó. Esa etapa deportiva, dijo, le enseñó disciplina, trabajo en equipo y constancia, cualidades que hoy también aplica en la gestión.
La conversación derivó en anécdotas personales, hábitos y recuerdos que lo humanizan. Mencionó que, en su familia, la alimentación saludable también tiene su protagonismo, influenciado por su hijo nutricionista. Entre risas, contó que ya bajó varios kilos y que sigue un plan alimentario exigente. También habló del mate “medio lavado” que caracteriza los estudios de radio, un clásico que compartió durante la entrevista.
Antonetti dijo que la vida pública exige un equilibrio emocional que no siempre es simple. La exposición, las críticas, los ritmos acelerados y la responsabilidad permanente hacen necesarios esos espacios personales. Reconoció que la gestión es una vocación que lo apasiona y que estudió durante muchos años, pero admitió que es importante detenerse y conectar con otras partes de su identidad.
“Cada cosa que hago, la hago con pasión”, resumió. Aseguró que ese mismo compromiso lo aplica tanto en la especialización en sector público como en el deporte o la fotografía. La clave —explicó— está en encontrar el balance entre la intensidad del trabajo y la serenidad que ofrecen esos momentos íntimos.
La entrevista fue una oportunidad para ver otra cara del funcionario: menos técnica, más cotidiana. Una mirada que complementa la figura pública y que permite entender cómo transita la vida un responsable de una de las áreas más sensibles del municipio.
Entre la gestión y la vida personal, Antonetti apuesta al equilibrio: deporte, arte y momentos de silencio para sostener el ritmo de una función que demanda intensidad permanente.