La detección precoz de problemas en el desarrollo de los maxilares puede evitar procedimientos complejos años más tarde. Ese fue uno de los conceptos centrales que dejó Gabriel Capellino durante su entrevista en Breves Streaming.
El profesional explicó que la ortopedia funcional permite actuar sobre el crecimiento de los huesos faciales cuando los pacientes todavía están en etapa de desarrollo.
“Con un abordaje temprano podemos evitar cirugías futuras”, afirmó.
Capellino mostró ejemplos de tratamientos utilizados para estimular el crecimiento del maxilar superior cuando presenta un desarrollo insuficiente. Entre ellos mencionó máscaras faciales, expansores y otros dispositivos que aprovechan la capacidad de crecimiento natural de los niños.
Según detalló, estos procedimientos ofrecen mejores resultados cuando se aplican entre los 5 y los 8 años, aunque cada paciente requiere una evaluación individual.
“Cuando el niño todavía está creciendo, podemos guiar ese desarrollo y corregir alteraciones que después son mucho más difíciles de resolver”, explicó.
El especialista señaló que algunos pacientes llegan a la consulta en la adolescencia o incluso en la adultez con problemas que podrían haberse tratado años antes. En esos casos, la alternativa puede incluir cirugías ortognáticas para reposicionar los maxilares.
Por eso insistió en la importancia de las consultas preventivas y del trabajo conjunto con otros profesionales de la salud.
La evolución tecnológica también ha permitido incorporar nuevas herramientas para expandir maxilares o corregir discrepancias óseas de manera menos invasiva.
Capellino destacó que el objetivo principal no es únicamente mejorar la apariencia, sino lograr una correcta función masticatoria, respiratoria y postural.
La prevención, sostuvo, sigue siendo la mejor estrategia para reducir tratamientos complejos y brindar soluciones más simples durante la infancia.