El escenario económico actual muestra señales de dificultad para distintos sectores productivos, en un contexto donde el consumo interno no logra recuperarse y aparecen nuevos factores que afectan la actividad. Entre ellos, empresarios señalan el crecimiento de la morosidad en pagos y el avance del contrabando como variables que agravan la situación.
De acuerdo a relevamientos recientes, el nivel de ventas continúa por debajo de los registros esperados, lo que impacta de manera directa en la liquidez de las empresas. Esta situación se traduce en mayores dificultades para cumplir con compromisos financieros y sostener el ritmo de producción o comercialización.
Uno de los aspectos que genera preocupación es el aumento en los niveles de morosidad. En distintos rubros, se observa una mayor cantidad de clientes que demoran o incumplen pagos, lo que repercute en la cadena de financiamiento. Esta dinámica afecta tanto a grandes empresas como a pymes, que dependen del flujo constante de ingresos para operar.
A este panorama se suma el crecimiento del contrabando y de la competencia informal, que impacta especialmente en sectores vinculados al comercio. La entrada de productos sin control o fuera del circuito legal genera distorsiones en los precios y reduce la competitividad de quienes operan dentro del marco regulado.
Desde el ámbito empresarial advierten que esta combinación de factores complica la recuperación del consumo, ya que limita la capacidad de inversión y genera incertidumbre en el corto plazo. En ese sentido, señalan que la falta de previsibilidad y la presión de costos también inciden en las decisiones productivas.
Al mismo tiempo, el comportamiento del consumo refleja un cambio en los hábitos de los hogares, con una mayor cautela en el gasto y una priorización de bienes esenciales. Esta tendencia impacta en rubros no básicos, que registran caídas más marcadas en sus niveles de actividad.
En este contexto, distintos actores del sector privado plantean la necesidad de medidas que permitan mejorar el acceso al financiamiento, reducir la informalidad y generar condiciones para reactivar la demanda interna.
Mientras tanto, el panorama sigue marcado por la cautela y la adaptación a un entorno económico que presenta múltiples desafíos para la actividad empresarial en el país.